MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

Usted elije su propio video.


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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

Usted elije su propio video.


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MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

Usted elije su propio video.


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No related photos.

MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

Usted elije su propio video.


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MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

Usted elije su propio video.


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No related photos.

MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

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MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

Usted elije su propio video.


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MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

Usted elije su propio video.


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MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

Usted elije su propio video.


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MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

Usted elije su propio video.


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No related photos.

MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

Usted elije su propio video.


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MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

Usted elije su propio video.


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No related photos.

MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

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MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

Usted elije su propio video.


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MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


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Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


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MUY COMPLICADO

Si a algunos les parecieron complicados los artículos anteriores, pues éste, entre los complicados es uno de los peores. Cuando un iniciado en las artes de la magia toma el juramento en las tenidas iniciáticas de los grados illuminati, últimos tres grados de AMORC y grado 34 en delante de la Masonería, (no confundir con los Illuminati de Baviera), de las ordenes esotéricas, uno de los primeros trabajos es enfrentar una serie de monografías personales de alto grado de complejidad, con la intención de que el alumno y aspirante a illuminati, consiga extraer el orden del caos, se ilumine. No pretendo llevar a cabo tal procedimiento, pero si exigirlos al máximo para sacar la espada de la roca. Hoy veremos una serie de conceptos que podríamos catalogar como pentadimensionales, donde si logran extraer la espada, conseguirán moldear la roca.
Lo primero a tener en cuenta es que cuando
hablo de pentadimensional, hablo de conceptos, ideas, consciencias y energías
fuera de esta realidad, pues consta de dos dimensiones más que las tres
espaciales conocidas, alto, ancho y largo (x;y;z), a las que podríamos
catalogar de forma tridimensional como dimensiones temporales, mental y etérica (v;w), quedando
entonces como un eje de coordenadas (v;w;x;y;z). Como sería imposible de
graficar sin un ordenador dicho eje de coordenadas, utilizaremos visualmente a
su defecto, una matriz o espacio dimensional 5×5 para comprender los conceptos.
Pasemos ahora a la monografía en cuestión. Una de las falacias más arraigadas
en la matemática pitagórica y la geometría euclidiana, es el concepto y la idea
de las líneas rectas, postulando su existencia y que la distancia más corta
entre dos puntos es dicha línea. Dejando de lado todo lo relacionado con la
mecánica y física cuántica, la cual se acerca más a la realidad que todo lo
demás conocido, y que no tocaremos ahora, debo decir que no existen líneas
rectas en el universo ni en la creación. Todo lo por usted aprendido al
respecto es subjetivo y erróneo (figurativamente), acotado a espacios y
distancias reducidas y dentro de su limitada observación tridimensional. Todo,
absolutamente todo en la creación del DO, es curvo, porque forma parte de una
hiperesfera, que es la esfera de consciencia de la fuente. La matemática y la
física de las nuevas energías y tecnologías están basadas en este concepto de
inexistencia de rectas, dando como resultado lo que ya sabemos, como el ojo de
horus.

Todo lo que usted percibe como recta, es
un arco de un hipercírculo que se extiende en las tres dimensiones espaciales (x;y;z).
Me explico, por ejemplo una carretera o vía férrea en el desierto o en cualquier
otro extenso lugar, usted la percibe como una recta que surca el panorama, pero
en realidad la carretera o vía está siguiendo el contorno y la forma de la
tierra, así que es curva, un arco de círculo cuyo grado o ángulo entre (a) y
(b) es tan grande, que en cortas distancias es desestimable como círculo. Igual
sucede con todo lo material que observa en esta realidad, desde un edificio
hasta usted mismo incluido. Siguiendo esta idea podríamos decir, sin temor a
equivocarnos, que las triadas energéticas que forman
los procesos energéticos de toda la materia y la realidad, son
también curvas desde el punto de vista multidimensional, pues forman parte de
la misma esfera de consciencia de la fuente. Esto podemos comprobarlo por el
movimiento en espiral de las octavas, donde recorren o tocan las líneas pasado,
presente y futuro de forma constante y recurrente, como expliqué en
el secreto de las octavas (II)
Teniendo
claro que las triadas energéticas también forman una curva en su composición o
desplazamiento dentro de la octava, por ejemplo la triada (do
àmiàsol#), representada bidimensionalmente como un
triángulo en
el secreto de las octavas (III), se
convertiría en un círculo dividido en tres sectores o planos, donde cada uno
estaría formado por la triada completa del sector que abarca, y cuyo vértice
sería un arco de 1 grado, 0,0027º…grad (grados radianes), o
17.4532925
mrad (minutos radianes)
1/360. El (do) de la triada se convertiría
entonces en un acorde compuesto por nueve notas, la del (do), anteriormente vértice
del ángulo de 60º y ahora (0.0027º de arco), las tres del plano izquierdo (la-la
#-si), las tres del plano derecho (do#-re-re#), y (mi-sol#) de la misma
triada energética, también de 0.0027º de arco. Si despreciamos los semitonos
(sol#-la#-do#-re#) correspondientes a una dimensión o plano superior, nos
quedaría una octava con cinco notas (re-do-mi-la-si), formando, si se quiere, una
figura casi siempre asociada al mal, la estrella de cinco puntas o pentagrama. También
el símbolo de las olimpiadas con sus cinco círculos entrelazados puede
interpretarse como la representación de la misma pentava, un círculo por cada
nota, entrelazados entre sí.

Extrapolando esto a la cinta de Moebius,
tendremos que cada elemento (físico-mental-etérico) del plano interno o
externo, sería un círculo que entrelaza con los otros dos formando una figura
más que conocida en la simbología de la tradición hermética, la triqueta,
del latín
«try-ket-ra», que significa «de tres esquinas».
Esta triada o «anillos de Borromeo» donde los
planos se entrelazan y los universos se unen y comportan como en el
estado de Efimov, son la clave de la magia.

“En 1970, Vitaly Efimov, un joven físico ruso trabajando en la Unión Soviética, presentó una predicción que contradecía toda intuición. En la Universidad de Washington, Estados Unidos, en ese momento Efimov, demostró que los objetos cuánticos que no se pueden formar en pares podían, sin embargo, formar tripletes o triadas. En 2006, un grupo austríaco halló el primer ejemplo del llamado “estado de Efimov” en un gas frío de átomos de cesio.”

Una realidad con dos universos, el interno
y el externo, y tres planos, físico, mental y etérico entrelazados y
coexistiendo en un punto pentadimensional de la octava de cinco notas o
“pentava”, el mágico punto del centro de gravedad del Ser. Ahora
imaginemos  que esta realidad
pentadimensional se encuentra plasmada en un
espacio matricial 5×5 donde el entramado es de 25 universos
o
realidades
subjetivas matriciales
de cinco dimensiones o caras cada una, formando
un cuerpo matricial de 125 celdas esféricas vibrando dentro de una hiperesfera
matricial, pues no existen las líneas rectas en el universo,
y que cada una
tendrá interacción directa con las otras por medio de su superficie o grados de
arco donde se tocan, este espacio de interacción (grados de arco) es la quinta
dimensión del espacio matricial, la dimensión etérica percibida como recuerdo
del futuro, sueños lúcidos, visiones, sensaciones, percepciones, intuiciones, etc.
Como las líneas rectas no existen, el camino más corto entre dos puntos de esas
celdas es un arco de círculo de grado mínimo, o sea que disminuyendo los grados
del arco se acercan los puntos hasta tocarse. Llevado esto a la física, sería
que curvando o enroscando el espacio se logra acercar el tiempo y curvando el
tiempo se logra acercar los acontecimientos. Como ejemplo práctico, tome un
alambre de 10 cm de largo, hágale dos marcas (a) y (b) separadas 5 cm entre si,
tome el alambre y enrósquelo en un lápiz convirtiéndolo en un solenoide o resorte,
ahora mida la distancia entre los puntos (a) y (b) ¿Qué sucedió? Este burdo
ejemplo tridimensional puede darle una imperfecta pero clara idea del proceso
pentadimensional. Al curvar el espacio del plano para formar nuestra cinta de
Moebius, estamos acercando también los acontecimientos, por curvatura del
tiempo (alambre o limite de la cinta), llevando la octava a transmutar a cinco
notas, percibiendo de esta forma, no sólo el plano mental y etérico, sino
también la aceleración del tiempo, la influencia del efecto Tesla (eT) sobre
nosotros, y todo lo que esto acarrea en nuestra percepción de la realidad, como
sentir o ver las energías, percibir los ángeles y demonios propios y ajenos, experimentar
por un segundo la realidad general y todo lo que eso acarrea, ver, sentir o
percibir a las oscuros y sus planes, ver o percibir a los duendes, hadas y
otros Seres, y lo más importante, lograr la manifestación de la luz, el amor y
la paz del interior de nuestro Ser, a través del
segundo
cerebro
, gracias a la consciencia expandida por la interacción de la pentava
en nuestra realidad subjetiva. 

La luz, el amor y la paz, toman ahora
otro sentido y significado, como triada sagrada del Ser, formando un conjunto
energético (luz-amor-paz) dentro de la nueva octava de resonancia en clave de (sol)
que se está gestando, donde la magia formará parte de nuestra realidad y usted
podrá interpretar los símbolos de sus propios crop circles como un verdadero
mago, porque podrá ver correctamente un circulo de las cosechas, observando la figura completa pentadimensional, y no sólo la impresión bidimensional de la misma.  Si consiguió sacar la espada oculta en la roca de esta monografía,  ya
puede comenzar a moldear su espíritu y sacar el “David” que se encuentra en su
interior.  Si no, no se preocupen, porque
En un segundo, un relámpago de luz cruzará por sus mentes y entenderán
todo lo que quise transmitir, porque aunque no lo sientan, la semilla ya está
implantada en su interior, y como un programa informático ejecutándose en
segundo plano, comenzará a hacer su trabajo en silencio, de dentro hacia fuera,
hasta manifestarse completamente un día cualquiera en la pantalla de su
realidad.
 


Lección de magia nº 4

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